El Congreso podrá citar a funcionarios, rechazar financiamiento militar y hasta impulsar un juicio político.
Las elecciones legislativas de Estados Unidos arrojaron el peor escenario para Donald Trump. El tsunami de votos para los demócratas confirman que perdió por una distancia abrumadora el control de ambas cámaras y más grave, que la mayoría de los norteamericanos no están conformes con su gobierno.
Inflación, corrupción, caprichos de rey, la guerra con Irán, persecuciones a latinos aunque sean inmigrantes legales, encabezan las razones de la paliza electoral que se comió el magnate, que incluyó la pérdida de históricos bastiones republicanos como Carolina del Norte, Ohio, Iowa y Texas, entre otros.
La persecución, tortura y detención en galpones inhumanos de inmigrantes terminaron de alejar a la mayoría del voto latino que había acompañado a Trump, hundiendo su voto en estados claves como Florida, que terminó ganando por muy poco margen o Texas que el Partido Republicano perdió por primera vez en más de tres décadas, y permitió a los demócratas que nazca un nuevo presidenciable, el senador electo James Talarico. Lote al que se suma el ganador de Georgia, Jon Ossoff, uno de los críticos más implacables de Trump.
Pero acaso el mayor costo lo pagó Trump por la inflación generada por la suba de combustibles por la guerra con Irán y el daño que le hizo a la economía y el empleo la irracional imposición de aranceles, que no trajo la era dorada ni riqueza prometida.
Ahora, el interrogante gira en torno a como utilizará el Partido Demócrata su control de las dos cámaras del Congreso en los dos años de mandato que le quedan a Donald Trump. La posibilidad de un impeachment sobrevuela la conversación en Washington, pero por ahora prevalece la idea de primero iniciar investigaciones contra Trump, su familia y sus funcionarios por presuntos casos de corrupción.
La posibilidad de un impeachment sobrevuela la conversación en Washington, pero por ahora prevalece la idea de primero iniciar investigaciones contra Trump, su familia y sus funcionarios por presuntos casos de corrupción, además de revisar acciones militares que se iniciaron sin la autorización del Congreso.
LPO adelantó que esa posibilidad ya encendió alertas entre varias de las principales compañías estadounidenses. Bancos, gigantes tecnológicos y petroleras siguen de cerca el resultado electoral ante la expectativa de que una mayoría opositora intensifique las investigaciones legislativas como las que impulsan contra Elon Musk, que destinó mas de 500 millones de dólares a financiar candidatos republicanos, al mismo tiempo que recibe contratos por miles de millones de la administración Trump.
De hecho, directivos de las principales tecnológicas y otras compañías, que se plegaron a la agenda de Trump, temen que una Cámara de Representantes controlada por los demócratas los cite a comparecer para indagarlos sobre los vínculos comerciales de esas grandes empresas con la familia del Presidente, que desde que regresó a la Casa Blanca sumó miles de millones de dólares de patrimonio en negocios opacos.
Otro frente que preocupa a las empresas tecnológicas es el freno a la instalación de los enormes centros de datos destinados a sostener la expansión de la inteligencia artificial que es uno de los ejes claves de la campaña demócrata, no solo para esta elección sino también para la presidencial de 2028.
En Texas, Georgia y Michigan, los candidatos demócratas a las gobernaciones plantearon prohibiciones temporales para la construcción de estos centros de cómpustos, que generan un fuerte rechazo en las comunidades, que sufren el calor y el ruido infernal que provocan.
Por último, Trump queda muy debilitado en su liderazgo internacional y es probable que el impacto de su abrumadora derrota lo sientan aliados como Javier Milei o Benjamin Netanyahu, a quien ya avisó que recortará la ayuda militar.












