La operación, coordinada con la Guardia Costera, forma parte de la estrategia de Washington contra la “flota fantasma” que mueve petróleo de regímenes sancionados como Rusia, Irán y Venezuela.
Unidades de Fuerzas Especiales de Estados Unidos, en coordinación con la Guardia Costera, ejecutaron el abordaje del petrolero Marinera (antes Bella-1), de bandera rusa y con presuntos vínculos con Irán, que transportaba petróleo venezolano. La operación se habría realizado en aguas del Atlántico Norte, en inmediaciones de Islandia.
De acuerdo con lo reportado por CBS News, el buque ya venía siendo objeto de persecución desde el mes pasado, cuando la administración Trump desplegó una primera ofensiva para incautar el crudo como parte de la presión internacional tras los movimientos recientes alrededor del régimen de Nicolás Maduro.
La Marinera, anteriormente registrada como Bella-1 bajo bandera panameña, había sido sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por su relación con la comercialización de petróleo iraní, según los reportes difundidos por el medio estadounidense.
Los primeros informes citados por The New York Times señalan que el petrolero había embarcado en las costas de Sochi, en el mar Negro. Incluso, Rusia habría enviado una comunicación a Washington para frenar cualquier intento de intervención sobre la nave.
Durante la jornada previa, medios internacionales advirtieron que Moscú envió un submarino y buques de guerra para escoltar al Marinera ante la inminencia de una operación estadounidense. Pese a ello, en la mañana de este miércoles la acción norteamericana inició su ejecución.
Fuentes militares citadas por CBS News indicaron que Estados Unidos optaría por una estrategia de “confiscación controlada” del petrolero, evitando cualquier maniobra que implique su hundimiento. El operativo seguiría un esquema ya aplicado semanas atrás contra el buque The Skipper, abordado igualmente por marines y fuerzas de operaciones especiales sin provocar incidentes mayores en alta mar.
Tanto Marinera como The Skipper integran la denominada “flota fantasma”, una red de embarcaciones empleadas para mover crudo fuera de los controles internacionales, cambiando bandera, rutas y registros para evadir sanciones sobre países como Rusia, Irán y Venezuela.
Para Washington, la neutralización de estas naves no solo constituye una acción de cumplimiento legal, sino una pieza estratégica para cerrar las fuentes de financiamiento de regímenes sancionados que operan al margen del sistema internacional.












