Una nueva línea de investigación de la Fiscalía está dando un giro al caso del asesinato del empresario arrocero Gustavo Aponte y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez, ocurrido a la salida de un gimnasio en el norte de Bogotá.
Según los investigadores, el crimen podría haber sido producto de una equivocación fatal, pues los sicarios aparentemente buscaban a otra persona vinculada al mundo de las esmeraldas.
De acuerdo con la hipótesis que manejan las autoridades, el empresario habría sido confundido con un esmeraldero que frecuentaba el mismo gimnasio y que contaba con escolta, lo que habría generado la confusión que terminó en el doble homicidio.
La investigación ha avanzado gracias al análisis de más de 125 cámaras de seguridad, con las que se reconstruyó la ruta del sicario y de las personas que participaron en el atentado.
Las autoridades también establecieron que el crimen fue altamente planeado y que en la operación habrían participado al menos cinco personas, entre ellas el sicario, el conductor del vehículo, un campanero y un motociclista encargado de facilitar la huida.
Antes del ataque, el presunto sicario ingresó a una barbería y cambió completamente su apariencia para evitar ser identificado. Posteriormente abordó un vehículo que lo llevó hasta el gimnasio donde se encontraban Aponte y su escolta, momento en el que ejecutó el ataque.
Los investigadores no descartan otras hipótesis, entre ellas que el empresario hubiera sido víctima de una extorsión que habría recibido en Casanare y que presuntamente se negó a pagar.
El caso continúa bajo investigación mientras las autoridades intentan establecer quiénes están detrás del atentado que volvió a encender las alarmas por el sicariato en la capital del país.










