Dólar hoy: $4.784

Euro hoy: $5.121

!¿Donde està Camilo?! El grito de angustia y dolor de una madre que lleva casi 4 años buscándolo

Claudia María Yepes reveló detalles inéditos de la búsqueda de su hijo Andrés Camilo Peláez, ingeniero que trabajaba cerca de Hidroituango. Está desaparecido desde hace cuatro años.
Claudia María Yepes Upegui se vio obligada a aprender a usar lo que era Twitter y hoy es la red social X para gritarle al mundo que su hijo mayor, Andrés Camilo Peláez Yepes, había sido desaparecido.

Ella se enteró en la tarde del lunes 4 de abril de 2022, cuando por medio de una llamada le informaron que el ingeniero forestal, de entonces 26 años, había salido la noche anterior de su habitación en un modesto hotel de San Andrés de Cuerquia –pequeño municipio a 135 kilómetros de Medellín (unas tres horas en carro) azotado por la violencia del frente 36 de las disidencias de las Farc, del Clan del Golfo y de bandas organizadas como El Mesa– y que no había regresado.
“¿#DóndeEstáCamilo?”, se pregunta ella desde entonces. Han pasado 1.449 días y cada uno de ellos, salvo contadas excepciones, ha trinado. “Hoy hace cuatro años fue la última vez que te abracé, habías perdido el celular, nos encontramos en la oficina del operador de tu línea para pedir la sim card. Esta es la vida que me tocó, así sigo. Dios por delante”, escribió el 24 de marzo. Un día después habló con SEMANA y contó detalles inéditos de lo que ha sido esta búsqueda incansable para encontrar a Andrés Camilo, la cual, admite, es similar a la de Fabiola Lalinde, otra antioqueña que empeñó su vida hasta encontrar a su hijo Luis Fernando, un estudiante de Sociología desaparecido el 3 de octubre de 1984.

Fabiola la llamó Operación Sirirí porque, tal y como defiende sus crías el Tyrannus melancholicus –una pequeña ave que no supera los 25 centímetros de tamaño– del violento gavilán, ella enfrentó a altos poderes en el Ejército. Demostró que integrantes de la Octava Brigada habían asesinado a Luis Fernando y logró que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenara en 1988 al Estado colombiano por ese crimen.
Claudia María vive en Jericó, un municipio ubicado al otro extremo del departamento de Antioquia de donde su hijo desapareció. Para llegar a San Andrés de Cuerquia, tiene que atravesar el suroeste por los municipios de Fredonia y Venecia hasta Amagá y el área metropolitana del Valle de Aburrá, donde está Medellín. Y desde ahí seguir hacia el norte por Copacabana, Girardota, Barbosa, Donmatías, Santa Rosa de Osos y Yarumal hasta el sitio en el que vieron por última vez a Andrés Camilo. Son 240 kilómetros, cinco horas en auto.

“Al principio fue muy duro porque, en todas las búsquedas que hacíamos, la gente nos llamaba y decía: ‘Lo vieron en tal parte, que lo vieron en otra parte’. Entonces, uno siempre va como guardando la esperanza de poderlo encontrar”, dijo.

“Uno es muy vulnerable a todo. La gente que lo llama a extorsionarlo, a decirle que ‘yo lo tengo, mándeme 10 millones, mándeme 5 millones’”, contó. En medio de esa fragilidad, de esa ansiedad por el retorno de Andrés Camilo, Claudia María cayó en la trampa de otros delincuentes. Habían pasado apenas dos meses desde la última vez que había hablado con su hijo.
“Nos llamó un personaje diciendo que él pertenecía al frente 36, que tenían a Andrés Camilo y que querían hacer una entrega humanitaria, pero que necesitaban la presencia de dos personas de la Alcaldía para entregarlo a través del municipio, que necesitaban un sacerdote, a la Cruz Roja Internacional, pero que antes debíamos reclamar unas pruebas de supervivencia”, recordó. Las exigencias del desconocido eran muy claras y convincentes para Claudia María y su familia, así que decidieron confiar. Desde Jericó, recorrieron casi 500 kilómetros en carro hasta Bucaramanga, unas 12 horas de viaje, para recibir las pruebas de que Andrés Camilo estaba vivo.

“Nos dijeron que ellos no querían plata, pero que se habían gastado, él y otras tres personas en tres días que llevaban en Bucaramanga, más o menos un millón de pesos y que, si queríamos las pruebas de supervivencia, deberíamos entregarles ese dinero. Nos dieron el punto de encuentro, fuimos hasta allá, les dejamos el millón de pesos y recibimos una bolsa en la que había una memoria”, describió.


La felicidad en ese momento era absoluta. “Dijimos: ‘Ya tenemos a Andrés Camilo’. Pero, cuando fuimos a revisar la memoria, no había nada, estaba en blanco”, contó la mujer. “A mí me provocaba arrancarme y sacarme el corazón del pecho y estrellarlo contra ese pavimento. Nunca se me va a olvidar lo que yo sentí, me provocaba morirme. No hay derecho a que hagan eso con uno, es inhumano”.

En medio del dolor, se le han acercado brujos, espiritistas, médiums que le prometen decirle por fin dónde está su hijo. “Son personas que quieren ayudarle a uno, que tienen dones divinos, que hablan con el Espíritu Santo, con los ángeles, son videntes”, dijo.

Uno de ellos le dio lo que parecían indicaciones claras. Le aseguró que su hijo estaba enterrado en un lugar en San Andrés de Cuerquia donde había una valla publicitaria de la Gobernación de Antioquia y un botadero de basura. “Fue la última parte donde estuvimos buscando; cuando fuimos a ver, ese era el relleno sanitario de San Andrés de Cuerquia”.


A la búsqueda se han sumado Nicolás, su hijo menor, los amigos de Andrés Camilo y su exnovia Natalia. Incluso, alguno de ellos puso una fotografía con el rostro del ingeniero en el Memorial de las Ausencias, un espacio de memoria histórica de familiares de víctimas de desaparición forzada y otros crímenes que está en la comuna 13 de Medellín. “Recoge tu mochila y vuelve con tus seres queridos”, escribieron sobre la imagen.

Pero ese retorno no ha ocurrido. El 23 de diciembre murió Carlos Augusto, el papá del joven ingeniero. “También esperando que apareciera. Él buscó mucho, estuvo tres meses en San Andrés de Cuerquia hasta que se sintió amenazado y dijo: ‘De aquí me voy y no vuelvo más a este pueblo’”, contó Claudia María. Además, lo buscaron de manera activa por algún tiempo EPM, la Gobernación de Antioquia y la Fiscalía, donde está en proceso la investigación del caso.


Sin embargo, esas labores han sido infructuosas. En enero de 2025 quedaron en libertad las dos personas que habían sido detenidas para que dieran explicaciones sobre el paradero de Andrés Camilo, y para Claudia María las hipótesis sobre lo sucedido volvieron al comienzo. “Las hipótesis que se manejaron en principio fueron que lo atracaron y por eso lo desaparecieron. O que se metió con la mujer de un bandido, él se dio cuenta y lo desapareció; entonces, yo le decía a la Fiscalía: ‘¿Quién es el bandido?, ¿quién es la mujer y dónde están y por qué no los ha llamado?’”, cuestionó.

Y hay más: “La tercera hipótesis es que él descubrió que estaban robando a Hidroituango; él era contratista para una empresa en ese proyecto. Pero ¿quién estaba robando?, ¿quiénes eran los involucrados? Tampoco se tiene información”, agregó.

“La última hipótesis, que creo que es la que más ha estado sonando, es que lo secuestraron por un tema extorsivo, se les salió de las manos por el tema mediático y para ellos fue mucho más fácil desaparecerlo que entregarlo”, comentó. Esa versión coincide con la información que una mujer entregó a las autoridades y que reposa en manos de la Fiscalía. Mientras tanto, la angustiosa espera continúa.

Si te gustó compartelo en tus redes:

Facebook
Twitter
WhatsApp

Bienvenidos sus comentarios.

No utilice lenguaje ofensivo, soez, denigrante, injurioso ni calumnioso. Por lo tanto sus comentarios están sujetos a aprobación editorial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

DE FRENTE EN VIVO

4 Videos