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Delitos de capos favorecidos en Medellín desatan alarma:desaparicionesnarcotráfico y asesinatos en el historial de los 23 beneficiados

Para la exfiscal Claudia Carrasquilla, esto no significa su libertad inmediata, pero sí una jugada que abre una puerta para su salida de prisión. Estos son los cobijados por la decisión.

Luego de la suspensión de órdenes de captura a 23 voceros de las bandas criminales más peligrosas de Medellín, dedicadas al narcotráfico, extorsión y otros delitos, estalló un escándalo en Colombia. Reaccionaron el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez; el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y hasta el mismo secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía.

Pero hay dos cosas que merecen una rápida respuesta: la primera es qué significa la suspensión de esas órdenes de captura y, la segunda, quiénes son los capos a los que favorece esa medida.

SEMANA habló con Claudia Carrasquilla, exfiscal contra las bandas criminales, hoy concejal en Medellín, quien puso precisamente tras las rejas a entonces peligrosos delincuentes como Freiner Ramírez García, alias Carlos Pesebre, y a cientos de integrantes más de la antes llamada Oficina de Envigado.

Según Carrasquilla, experta en derecho penal, lo primero que hay que tener en cuenta es que todos los cobijados con esas medidas anunciadas por la Fiscalía General de la Nación han sido condenados por la justicia.

“Lo que está haciendo la fiscal es levantar las posibles órdenes que se hayan proferido después de su condena para que, en el momento en que vayan a pedir la libertad, como lo han hecho, porque nueve de ellos ya pidieron la libertad y los jueces de ejecución de penas se las han negado, se les pueda dar la libertad”, explicó.

Ahora, ¿quiénes son esos voceros de bandas delincuenciales de Medellín favorecidos con la medida? En la memoria de la opinión pública posiblemente esté José Leonardo Muñoz Martínez, alias Douglas, quien estuvo en boca de la prensa porque, mientras era buscado por las autoridades, él asistía a partidos de fútbol de Boyacá Chicó y hasta aparecía en las transmisiones televisivas. Él ha sido uno de los más visibles voceros del espacio sociojurídico de la paz urbana del Gobierno Petro, junto a Carlos Pesebre, a alias Lindolfo, a alias Vallejo y alias Tom, con quienes apareció en el Tarimazo en La Alpujarra. Pero, ¿por qué están presos?

Uno de los personajes de los que menos habla la prensa es Jesús David Hernández Grisales, alias Chaparro. Él es quizá el que está pagando la condena más alta de los 23 mencionados en la directriz de la Fiscalía.


Fue capturado en mayo de 2011 cuando se le señalaba de ser el segundo al mando —después del extraditado a Estados Unidos Ericson Vargas Cardona, alias Sebastián— de esa cofradía de bandas que controlaban en Medellín el tráfico de drogas, la extorsión, los hurtos a gran escala y los asesinatos.

Chaparro se había mandado a extirpar las huellas digitales para tratar de evadir a las autoridades, pero investigadores de la Sijín lograron reconocerlo y ponerlo ante los estrados judiciales, donde terminó aceptando, por medio de un preacuerdo, su responsabilidad en la desaparición forzada de cuatro personas.


Fue condenado a 46 años y tres meses de cárcel por el Juzgado Primero Penal Especializado del Circuito de Medellín luego de que aceptara que participó en la desaparición forzada de Diego Alejandro Mejía Parra, alias 28, y tres mujeres, una de ellas identificada como Jennifer Puerta Saldarriaga, y las otras dos menores de edad.

“Los investigadores establecieron que los retenidos fueron conducidos hasta la estación de policía del vecino municipio de Itagüí y luego entregados por varios uniformados a integrantes de la Oficina de Envigado liderados por Hernández Grisales, sin que hasta el momento se conozca su paradero”, señaló entonces la Fiscalía. Posteriormente, se supo que a todos los tiraron al río Cauca.

Otro de los beneficiados por la suspensión de la orden de captura es José Leonardo Muñoz, alias Douglas, quien figura como un histórico cabecilla de la banda La Terraza, estructura urbana al servicio del paramilitarismo, quien ha pedido insistentemente su libertad bajo el argumento de la redención de penas.

Considerado por años uno de los pesos pesados de la Oficina, está tras las rejas por el secuestro en Barranquilla, en enero de 2008, de Margarita Socarrás, quien estuvo retenida 33 días y a quien se le exigía dinero por su liberación.

Otro de ellos es Freyner Alfonso Ramírez García, alias Carlos Pesebre, quien recientemente había manifestado su intención de abandonar ese espacio sociojurídico con el Gobierno Petro.

El exparamilitar, que amasó un amplio poder en las bandas de la comuna 13 y comuna 7 – Robledo de Medellín, además con los entonces llamados Urabeños, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a 36 años de cárcel por el asesinato de alias Meca, uno de los integrantes de la Oficina que se le torció y terminó muriendo bajo sus órdenes.

Pesebre fue detenido en una finca de Urrao, en 2012, junto a tres de sus lugartenientes: alias Maicol, alias Andresito y alias Tatú. Este último fue asesinado tras salir de prisión y sus restos fueron abandonados envueltos en sábanas cerca de la casa de la exfiscal Claudia Carrasquilla, según denunció ella misma.


También aparecen mencionados en la suspensión de órdenes de captura Dayron Alberto Muñoz Torres, alias El Indio, un poderoso capo del barrio El Trianón, en Envigado, que ha emprendido una persistente lucha ante los juzgados por recobrar su libertad.

Además de Elder Darbey Zapata Rivera, alias Grande Pa, señalado de tener influencia en redes de cobro ilegal.

Otro de los casos más llamativos es el de Jorge de Jesús Vallejo Alarcón, alias Vallejo, quien apareció tomando la vocería de los capos en el tarimazo de la Alpujarra y saludando de mano al presidente Gustavo Petro.
Hasta 2012 era un discreto empresario del municipio de Bello, pero el 29 de junio de ese año fue objeto de uno de los más cinematográficos actos sicariales de los que se recuerda en Medellín después de la muerte de Pablo Escobar.

Vallejo y un grupo de amigos estaban reunidos en un apartamento de la unidad residencial Balcones de Hungría, en el sector de Castropol, cuando un comando armado ilegal irrumpió para asesinarlo.

Los delincuentes se dividieron los accesos: unos se movilizaron a través de la avenida Las Palmas, arrojaron tachuelas para evitar que alguien más pudiera cruzar y descendieron por la Loma de Castropol.

Los otros, a bordo de un vehículo, subieron por la avenida El Poblado: detuvieron el auto en mitad de la empinada calle y arrojaron aceite para que ningún otro vehículo pudiera subir.

Vestidos de policías y funcionarios del CTI accedieron a la zona de vigilancia de la unidad residencial, ataron de manos a los guardas de seguridad y subieron hasta el séptimo piso. Tocaron en el apartamento en el que Vallejo y sus amigos departían y dispararon a través de la puerta. La persona que iba a abrir murió producto de los balazos.

Vallejo y otro grupo de personas se lanzaron desde el séptimo piso para evitar ser cazados por los otros delincuentes, pillos de la banda de La Sierra que había recibido 100 millones de pesos, según dijo entonces la Policía, para realizar el atentado.
Solo uno de ellos murió al caer al vacío. Vallejo fue trasladado a un centro asistencial para que fuera atendido por las heridas provocadas al caer desde el séptimo piso y allí estuvo bajo custodia policial, pues debía responder por dos fusiles (uno de ellos listo para disparar y el otro por partes) que las autoridades hallaron en la cocina del apartamento, pero tiempo después, incluso con orden de captura, escapó.

Años más tarde fue absuelto por ese delito, pero capturado y condenado por concierto para delinquir, aunque siempre argumentó ser un honesto empresario del municipio de Bello.

Otro capítulo es el de Carlos Augusto Correa López, alias Mono Pepe, un peligroso delincuente de Itagüí detenido en noviembre de 2011 cuando obligaba a una familiar de un comerciante de la plaza La Mayorista a firmar el traspaso de propiedades avaluadas en 17.000 millones de pesos para poder dejar a su ser querido en libertad.

La víctima, que estuvo secuestrada desde marzo de ese año, una vez recobró la libertad, apareció ante las autoridades para decirles que todo era un malentendido, pero ya la justicia había establecido que el secuestro realmente había sucedido y Mono Pepe fue sentenciado a 20 años de cárcel.

En la lista también están Albert Antonio Henao Acevedo, alias Alber, reconocido cabecilla de la banda Pachelly de Bello, quien ha sido condenado en varias ocasiones por concierto para delinquir y quien ya está en libertad por cumplimiento de su condena.
A su lado figura Andrés Dimaría Oliveros Correa, alias Mundo Malo, señalado por su presunta participación en actividades de sicariato y cobros extorsivos.

También Juan Carlos Mesa Vallejo, alias Tom, uno de los jefes de la banda Los Chatas, detenido en diciembre de 2017 cuando celebraba sus 50 años. Ese día, las autoridades encontraron en el agasajo a nada más y nada menos que a John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, antiguo lugarteniente de Pablo Escobar que hacía tres años había recobrado la libertad.
Incluso aparece en la lista Sebastián Murillo Echeverri, alias Lindolfo, otro de los voceros de la paz urbana, condenado y preso por concierto para delinquir.

La Consejería Comisionada para la Paz aseguró por medio de un comunicado que “de ninguna manera esta resolución implica la excarcelación de los voceros de las EAOCAI en el proceso de Paz Urbana. Cualquier versión que asegure esto implica una grave e irresponsable desinformación”.

Esta es la lista de 23 personas sobre las que se suspendieron órdenes de captura, según la Fiscalía:

Albert Antonio Henao Acevedo, alias Alber; Andrés D’maría Oliveros Correa, alias Mundo Malo; Andrés Felipe Rodas Montoya, alias Yerbas; Carlos Augusto Correa López, alias Mono Pepe; Dayron Alberto Muñoz Torres, alias el Indio; Élder Darbey Zapata Rivera, alias Grande Pa, y Fredy Alexánder Henao Arias, alias Naranjo.

Así como Freyner Alfonso Ramírez García, alias Carlos Pesebre; Gustavo Adolfo Pérez Peña, alias el Montañero; Iván Darío Suárez Muñoz, alias Iván el Barbado; Jesús David Hernández Grisales, alias Chaparro; Jhon Fredy Yepes Hoyos, alias Clemente; Jorge de Jesús Vallejo Alarcón, alias Vallejo; José Leonardo Muñoz Martínez, alias Douglas, y Juan Camilo Rendón Castro, alias Saya.

La suspensión de la captura también cobija a Juan Carlos Mesa Vallejo, alias Tom; Juan Fernando Álvarez, alias Juan 23; Mauricio de Jesús Morales Múnera, alias el Abogado; Óscar Fernando Salazar Gutiérrez, alias el Compa; Paulo Andrés Torres Flórez, alias Pocho; Rodrigo Henao Acevedo, alias Perica; Sebastián Murillo Echeverri, alias Lindolfo, y Walter Alonso Román Jiménez, alias el Tigre
Ya están en libertad: Gustavo Adolfo Pérez Peña, alias el Montañero; Albert Antonio Henao Acevedo, alias Alber; Andrés Dimaría Oliveros Correa, alias Mundo Malo; Jhon Fredy Yepes Hoyos, alias Clemente; Mauricio de Jesús Morales Múnera, alias el Abogado; Fredy Alexánder Henao Arias, alias Naranjo, y Rodrigo Henao Acevedo, alias Perica.

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