Un almuerzo reservado en la Casa Blanca permitió acercar posiciones entre el presidente de Estados Unidos y la líder opositora venezolana, aunque Washington mantendrá el control absoluto del proceso político con Caracas.
(Desde Washington, Estados Unidos)
La hoja de ruta del presidente Donald Trump para Venezuela se maneja como un asunto de estricta reserva dentro de la Casa Blanca. Solo un reducido grupo de funcionarios —entre ellos Marco Rubio, JD Vance, Pete Hegseth y Susie Wiles— conoce en detalle la estrategia diseñada para propiciar una transición política en Venezuela.
En ese contexto, María Corina Machado fue incluida formalmente en la estrategia estadounidense tras un almuerzo a puertas cerradas con Trump en la Casa Blanca, encuentro que permitió recomponer una relación marcada por tensiones previas.
Machado y Edmundo González Urrutia habían quedado por fuera de las decisiones que condujeron a la captura de Nicolás Maduro y a la apertura de un canal de diálogo político con Delcy Rodríguez, figura clave del oficialismo.
Trump justificó su estrategia apelando a experiencias históricas de Estados Unidos, señalando los riesgos de provocar un vacío de poder sin negociación previa. Bajo esa lógica, Washington abrió contactos permanentes con Rodríguez, lo que derivó en una comunicación directa entre ella y el mandatario estadounidense, luego de que aceptara las condiciones planteadas por la Casa Blanca.
Este giro político generó inquietud en el entorno de Machado. La líder opositora fue convocada a Washington mientras se encontraba en Europa y llegó a la capital estadounidense con total discreción, donde sostuvo reuniones reservadas antes del encuentro con Trump.
Durante el almuerzo, Machado cuestionó el rol de Rodríguez, ratificó su intención de regresar a Caracas y dejó claro su propósito de postularse a la Presidencia cuando se defina la agenda electoral desde Washington. Trump valoró su liderazgo y capacidad política, pero se mantuvo firme en su hoja de ruta y le solicitó no regresar a Venezuela hasta recibir luz verde de la Casa Blanca.
El encuentro marcó un punto de inflexión. Trump decidió incorporar a Machado dentro de su estrategia geopolítica para avanzar hacia una transición democrática en Venezuela, reconociéndole un rol político futuro, aunque subordinado al cronograma y a las decisiones de Washington.
“Creo que María Corina Machado es una mujer muy buena, y nos volveremos a ver”, afirmó Trump al concluir el almuerzo en la Casa Blanca.










