Aunque denunció una “agresión” de una potencia nuclear, la presidenta interina confirmó que PDVSA avanza en un acuerdo para vender petróleo a Estados Unidos, mientras el gobierno de Donald Trump anunció que controlará esas operaciones “indefinidamente”.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este miércoles 7 de enero que las relaciones con Estados Unidos tienen una “mancha” luego de la captura de Nicolás Maduro durante el bombardeo a Caracas. Sin embargo, matizó que los intercambios económicos con Washington “no son extraordinarios ni irregulares”, tras el anuncio de una negociación petrolera por parte de PDVSA.
Rodríguez afirmó en cadena nacional que, pese al episodio que calificó como una agresión de “una potencia nuclear”, Venezuela mantiene vínculos comerciales con Estados Unidos y no se encuentra en guerra. “Hay una mancha en nuestras relaciones que nunca había ocurrido en nuestra historia… Venezuela es un país de paz que fue agredida”, dijo.
Mientras tanto, Estados Unidos reforzó su plan de control energético. El gobierno de Donald Trump aseguró que regulará las ventas del crudo venezolano “indefinidamente” y que las decisiones de Caracas estarán “dictadas” desde Washington. Incluso, anunció la incautación de dos petroleros: uno en el Atlántico Norte y otro cargado de crudo sancionado en el Caribe.
En Caracas, el régimen chavista convocó manifestaciones para intentar retomar la iniciativa tras la operación militar del sábado, que terminó con la captura del ahora depuesto presidente Nicolás Maduro y su esposa, hoy encarcelados en Nueva York. Miles de personas marcharon en el barrio de Catia al grito de “¡Nico, aguanta, el pueblo se levanta!”.
Bajo presión de Washington, el gobierno interino busca evitar una confrontación directa mientras avanza la negociación petrolera. PDVSA confirmó que cursa un acuerdo con Estados Unidos para la venta de volúmenes de crudo “en el marco de las relaciones comerciales entre ambos países”. La compañía recordó que mantiene esquemas de extracción y venta con la multinacional estadounidense Chevron.
Desde el frente energético, el secretario Chris Wright afirmó que Washington controlará las ventas de petróleo de Venezuela “indefinidamente”. A su turno, Donald Trump sostuvo que los ingresos de esas operaciones solo podrán destinarse a la compra de productos manufacturados estadounidenses.
Trump también anunció que el gobierno interino de Delcy Rodríguez entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo para su comercialización bajo supervisión de Washington. En el Congreso, el secretario de Estado Marco Rubio insistió en que Estados Unidos tiene un plan para Venezuela y “no está improvisando”.
El giro petrolero, la presión internacional y la dependencia financiera dejan en evidencia —una vez más— el desgaste del proyecto chavista y la pérdida de autonomía del aparato estatal venezolano.












